Historia de l'Ampolla

  

 

L'Ampolla es hija de la bella Mediterránea y del vigoroso río Ebro. Los dedos del río y los del mar, jugando con la arena y las olas, modelaron una gran balsa hasta darle forma de botella (en catalán, ampolla). Con este nombre se dio a conocer la pequeña población marinera que fue creciendo cerca de la antigua desembocadura del río.

 Los orígenes de la población se remontan a la época ibérica. Los historiadores sitúan L'Ampolla en la ciudad helénica de Lebedontia, habitada por la tribu ibera de los edentants o erdets. Se han encontrado vestigios de la época romana y prerromana que confirman la antigüedad de las raíces de la villa, como monedas, ánforas y antefijas (elementos de arcilla en forma de mujer).

 La historia de L'Ampolla está estrechamente vinculada a la pesca y al tráfico marítimo. De hecho, a mediados del siglo XVI el Papa Adrián embarcó en L’Ampolla para dirigirse a Roma. Durante el último tercio del siglo XIX, el progreso empezó a vertebrar el litoral español y acercó L’Ampolla así a las grandes ciudades catalanas. En el año 1867 fue construida la estación de ferrocarril de L'Ampolla, y el primer tren circuló el 8 de mayo del mismo año.

 En su origen, L'Ampolla era un antiguo hostal del camino real de Tarragona a Valencia. Según documentos antiguos, en el siglo XVI ya había familias de pescadores que habitaban este lugar. A finales del siglo XIX, las playas del pueblo empezaron a ser muy apreciadas para tomar baños de mar; tanto, que hubo un tren especial para los bañistas, que unía Tortosa con L'Ampolla.

 

Los grandes acontecimientos de la historia también incidieron en la historia de la villa. En el año 1917, en el contexto de la Primera Guerra Mundial, el barco Maxsherda fue hundido por un submarino alemán. Como muestra de agradecimiento por el apoyo a los náufragos, el gobierno francés le regaló al pueblo una estatua de bronce.

 

Sin embargo, durante el siglo XX, el principal episodio histórico de L'Ampolla fue la lucha por la segregación. El 16 de enero de 1937, el Diari Oficial de la Generalitat de Catalunya publicó un decreto que disponía la segregación de la barriada de L'Ampolla del término del Perelló, a fin de que L’Ampolla se constituyera como municipio independiente. En el año 1938, la aprobación del Decreto de Burgos derogó toda actividad del gobierno republicano y se paralizó el decreto por el cual se disponía la segregación de L'Ampolla.

 

Tras el período franquista se dio un nuevo impulso a la voluntad segregacionista de la villa de L'Ampolla. En 1976 se formó la Junta de Segregación, que, en 1980, consiguió iniciar el proceso de segregación por vía judicial. En todo caso, no fue hasta el 15 de noviembre de 1989 cuando el Tribunal Supremo se manifestó a favor de la creación del nuevo término municipal de L'Ampolla. Tres meses más tarde, el día 28 de febrero de 1990, con una nueva sentencia del Tribunal Supremo, finalizó el proceso de autogestión del pueblo de L'Ampolla como municipio de Cataluña, constituyéndose el ayuntamiento el 5 de mayo de 1990.